Carretillas elevadoras

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Capacidad de carga
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Para Tomi Maquinaria las carretillas elevadoras son mucho más que un estándar. Alejándonos de la común tendencia de adaptar los procesos a la maquinaria existente, hemos conformado el más amplio porfolio del mercado, capaz de afrontar los más difíciles retos en materia de manutención. Así, ofrecemos a nuestros clientes soluciones completamente adaptadas a sus procesos, y no al contrario.

Carretillas elevadoras eléctricas con tecnología de plomo-ácido.

Aunque originalmente su potencia, autonomía y capacidades estaban muy mermadas frente a las carretillas diésel, a lo largo de los años evolucionaron alcanzando prestaciones que justificaban su implantación de forma masiva, en detrimento de las diésel o GLP. Estas carretillas pueden afrontar uno o varios turnos de trabajo -dependiendo de la intensidad de éste- evitando vibraciones, ruidos, y la tan temida polución de gases nocivos. Aunque competentemente eficientes, estos sistemas presentan ciertas diferencias frente a la tecnología térmica, la de baterías de Litio-Ion, o las de Litio hierro fosfato:

  • Tiempo de recarga.

Las carretillas con tecnología de plomo-ácido necesitan entre 8-10 horas para recargarse por completo. Este proceso de carga no puede ser interrumpido hasta completarse, ya que el “efecto memoria” acortaría la vida de nuestra batería. En empresas con largos periodos de trabajo continuo (2 o 3 turnos), se hace indispensable contar con baterías o carretillas complementarias.

 

  • Mantenimiento requerido.

Además del habitual en una carretilla cualquiera, los equipos con estas baterías requieren un mantenimiento de agua destilada en cada uno de sus elementos, a fin de mantener los electrolitos. Esta tarea, vital para la vida útil de la batería, ha de realizarse cada 5 recargas. Además, requiere el uso de EPI´s, pues al hacerlo el operario se encuentra expuesto a elementos potencialmente tóxicos y corrosivos.

 

  • Sala externa de cargadores.

Potencialmente inflamables y explosivas bajo determinadas condiciones, estas baterías han de recargarse en una sala externa de cargadores, alejada de zonas de producción o paso de personas. Esto obliga a destinarle un gran espacio que resulta improductivo.

 

  • Vida útil.

Aunque la durabilidad de este tipo de carretillas es tan amplia como la de una carretilla diésel, las baterías de plomo ácido tienen una vida útil que ronda los 1.500 ciclos de carga. Esto se traduce en que en una empresa que use de forma intensiva sus carretillas, la vida de la batería suele llegar a su fin alcanzados los 5 años de su puesta en servicio.

 

 

Carretillas eléctricas con tecnología de Li-Ión, y/o Lito hierro fosfato (LiFePo4)

En las últimas décadas, se ha alcanzado un consenso general a cerca de la conveniencia de usar carretillas eléctricas de forma generalizada. Esta circunstancia ha obligado a los diseñadores e ingenieros a trabajar en pos de una tecnología que acabara con los inconvenientes de las baterías de plomo-ácido, consiguiendo una mayor eficiencia, seguridad y respeto por el medio ambiente. Atendiendo a estas premisas se empezó a experimentar con el Litio y sus derivados, muy útiles en otras tecnologías ya consolidadas, dando como resultado baterías exponencialmente más duraderas, seguras y compactas, y con unas prestaciones muy superiores.

Sus principales ventajas son las siguientes:

  • Tiempo de carga ultra rápido.

El tiempo de carga de una batería con tecnología Li-Ion se acorta un 75% con respecto a las de plomo-ácido. Aún más si se trata de una batería de Litio hierro fosfato (LiFePO4 – BYD), cuya recarga puede efectuarse en solamente una hora.

  • Posibilidad de cargas de biberonaje (cargas de oportunidad).

Estas baterías permiten cargas de oportunidad, pudiendo cargarse parcialmente ya que carecen de efecto memoria. Así es posible usar los tiempos muertos (hora del almuerzo, cambios de turno, interrupciones para ir al baño) para cargar las baterías. Esto, unido al corto tiempo de carga, hace que podamos trabajar tres turnos sin necesidad de contar con carretillas o baterías adicionales.

  • Mayor vida útil.

La vida útil de estas baterías es muy superior al de las baterías de plomo-ácido, llegando a duplicarla. En el caso de la tecnología de Litio hierro fosfato, de BYD, su vida se extiende hasta 22.000 ciclos de carga, frente a los 1.500 de la tecnología convencional, lo que influye muy positivamente en la garantía ofrecida por el fabricante, llegando hasta los 8 años (única garantía de este tipo en el mercado).

  • Máxima seguridad, sin necesidad de salas externas de cargadores.

La tecnología de Litio elimina la necesidad de salas de cargadores gracias a la composición de sus baterías. La ausencia de líquidos, ácidos, metales pesados y gases, junto con el diseño completamente estanco, hacen posible instalar los cargadores allá donde más útiles sean. Además, se eliminan por completo los riesgos de deflagración y/o explosión.

  • Ausencia total de mantenimiento de las baterías.

Las baterías basadas en tecnología de Lito carecen de mantenimiento, de forma que el operario no necesita acceder al interior de la máquina, ni alzar el capó en ningún momento.

  • Tecnología 100% ecológica.

El uso de estas carretillas no genera ningún tipo de residuo (sólido, líquido o gaseoso). Al final de la vida útil de la batería, esta se recicla proporcionándole un nuevos usos.

 

 

 

Carretillas elevadoras térmicas (diésel y GLP)

Este sistema de carretillas era, hasta no hace mucho y junto a las carretillas eléctricas con baterías de plomo-ácido, el más comúnmente utilizado. Actualmente su uso está limitado a espacios abiertos, no estando permitido emplearlas para manipular ciertas cargas sensibles a su emanación de gases (alimenticias). No obstante, este tipo de tecnología sigue siendo muy popular, dado su alto grado de disponibilidad para trabajar, al carecer de tiempos de recarga. Su mantenimiento ha de ser periódico, asimilándose al de cualquier vehículo equipado con motor de explosión. Desde un punto de vista ecológico, este sistema es el menos eficiente, si bien ciertas aplicaciones pesadas (+ de 5.0 t) dependen aún casi en exclusiva de él.

Carretillas elevadoras

Para Tomi Maquinaria las carretillas elevadoras son mucho más que un estándar. Alejándonos de la común tendencia de adaptar los procesos a la maquinaria existente, hemos conformado el más amplio porfolio del mercado, capaz de afrontar los más difíciles retos en materia de manutención. Así, ofrecemos a nuestros clientes soluciones completamente adaptadas a sus procesos, y no al contrario.

Carretillas elevadoras eléctricas con tecnología de plomo-ácido.

Aunque originalmente su potencia, autonomía y capacidades estaban muy mermadas frente a las carretillas diésel, a lo largo de los años evolucionaron alcanzando prestaciones que justificaban su implantación de forma masiva, en detrimento de las diésel o GLP. Estas carretillas pueden afrontar uno o varios turnos de trabajo -dependiendo de la intensidad de éste- evitando vibraciones, ruidos, y la tan temida polución de gases nocivos. Aunque competentemente eficientes, estos sistemas presentan ciertas diferencias frente a la tecnología térmica, la de baterías de Litio-Ion, o las de Litio hierro fosfato:

  • Tiempo de recarga.

Las carretillas con tecnología de plomo-ácido necesitan entre 8-10 horas para recargarse por completo. Este proceso de carga no puede ser interrumpido hasta completarse, ya que el “efecto memoria” acortaría la vida de nuestra batería. En empresas con largos periodos de trabajo continuo (2 o 3 turnos), se hace indispensable contar con baterías o carretillas complementarias.

 

  • Mantenimiento requerido.

Además del habitual en una carretilla cualquiera, los equipos con estas baterías requieren un mantenimiento de agua destilada en cada uno de sus elementos, a fin de mantener los electrolitos. Esta tarea, vital para la vida útil de la batería, ha de realizarse cada 5 recargas. Además, requiere el uso de EPI´s, pues al hacerlo el operario se encuentra expuesto a elementos potencialmente tóxicos y corrosivos.

 

  • Sala externa de cargadores.

Potencialmente inflamables y explosivas bajo determinadas condiciones, estas baterías han de recargarse en una sala externa de cargadores, alejada de zonas de producción o paso de personas. Esto obliga a destinarle un gran espacio que resulta improductivo.

 

  • Vida útil.

Aunque la durabilidad de este tipo de carretillas es tan amplia como la de una carretilla diésel, las baterías de plomo ácido tienen una vida útil que ronda los 1.500 ciclos de carga. Esto se traduce en que en una empresa que use de forma intensiva sus carretillas, la vida de la batería suele llegar a su fin alcanzados los 5 años de su puesta en servicio.

 

 

Carretillas eléctricas con tecnología de Li-Ión, y/o Lito hierro fosfato (LiFePo4)

En las últimas décadas, se ha alcanzado un consenso general a cerca de la conveniencia de usar carretillas eléctricas de forma generalizada. Esta circunstancia ha obligado a los diseñadores e ingenieros a trabajar en pos de una tecnología que acabara con los inconvenientes de las baterías de plomo-ácido, consiguiendo una mayor eficiencia, seguridad y respeto por el medio ambiente. Atendiendo a estas premisas se empezó a experimentar con el Litio y sus derivados, muy útiles en otras tecnologías ya consolidadas, dando como resultado baterías exponencialmente más duraderas, seguras y compactas, y con unas prestaciones muy superiores.

Sus principales ventajas son las siguientes:

  • Tiempo de carga ultra rápido.

El tiempo de carga de una batería con tecnología Li-Ion se acorta un 75% con respecto a las de plomo-ácido. Aún más si se trata de una batería de Litio hierro fosfato (LiFePO4 – BYD), cuya recarga puede efectuarse en solamente una hora.

  • Posibilidad de cargas de biberonaje (cargas de oportunidad).

Estas baterías permiten cargas de oportunidad, pudiendo cargarse parcialmente ya que carecen de efecto memoria. Así es posible usar los tiempos muertos (hora del almuerzo, cambios de turno, interrupciones para ir al baño) para cargar las baterías. Esto, unido al corto tiempo de carga, hace que podamos trabajar tres turnos sin necesidad de contar con carretillas o baterías adicionales.

  • Mayor vida útil.

La vida útil de estas baterías es muy superior al de las baterías de plomo-ácido, llegando a duplicarla. En el caso de la tecnología de Litio hierro fosfato, de BYD, su vida se extiende hasta 22.000 ciclos de carga, frente a los 1.500 de la tecnología convencional, lo que influye muy positivamente en la garantía ofrecida por el fabricante, llegando hasta los 8 años (única garantía de este tipo en el mercado).

  • Máxima seguridad, sin necesidad de salas externas de cargadores.

La tecnología de Litio elimina la necesidad de salas de cargadores gracias a la composición de sus baterías. La ausencia de líquidos, ácidos, metales pesados y gases, junto con el diseño completamente estanco, hacen posible instalar los cargadores allá donde más útiles sean. Además, se eliminan por completo los riesgos de deflagración y/o explosión.

  • Ausencia total de mantenimiento de las baterías.

Las baterías basadas en tecnología de Lito carecen de mantenimiento, de forma que el operario no necesita acceder al interior de la máquina, ni alzar el capó en ningún momento.

  • Tecnología 100% ecológica.

El uso de estas carretillas no genera ningún tipo de residuo (sólido, líquido o gaseoso). Al final de la vida útil de la batería, esta se recicla proporcionándole un nuevos usos.

 

 

 

Carretillas elevadoras térmicas (diésel y GLP)

Este sistema de carretillas era, hasta no hace mucho y junto a las carretillas eléctricas con baterías de plomo-ácido, el más comúnmente utilizado. Actualmente su uso está limitado a espacios abiertos, no estando permitido emplearlas para manipular ciertas cargas sensibles a su emanación de gases (alimenticias). No obstante, este tipo de tecnología sigue siendo muy popular, dado su alto grado de disponibilidad para trabajar, al carecer de tiempos de recarga. Su mantenimiento ha de ser periódico, asimilándose al de cualquier vehículo equipado con motor de explosión. Desde un punto de vista ecológico, este sistema es el menos eficiente, si bien ciertas aplicaciones pesadas (+ de 5.0 t) dependen aún casi en exclusiva de él.